lunes, 19 de noviembre de 2012

Sentado en el mirador con las nubes descargando en Mágina
Tras un mes de copiosas y necesarias lluvias que se acrecientan los fines de semana, apenas podemos disfrutar de la sierra este otoño. Por fin hoy, domingo 18-11-12, estamos decididos a salir y  concretar alguna ruta. Tras unos momentos de duda por los oscuros nubarrones que tapaban el horizonte y descargaban lluvia tanto en Mágina como en la sierra del Pozo, decidimos no arriesgarnos demasiado y quedarnos cerca de Cazorla. Tras unos recelos iniciales por la inestable meteorología y el peligro de una tormenta en esos barrancos, nos pusimos en marcha. 

Los restos del castillo de Salvatierra sobre Cazorla
Bien equipados para la lluvia y con el complemento añadido de un práctico paraguas de mano, planteé a mi amigo Pepe Tenorio una ruta circular que me atraía. Durante la ida me sugirió un sendero para la vuelta que me pareció atractivo porque llevaba muchos años sin volver a pisarlo.
Una suave lluvia nos acompañó al inicio de la ruta
Dejamos el coche en la ermita de la virgen de la Cabeza y tomamos un ramal de la GR 247 que nos llevaría al puerto del Tejo pasando por Prado Redondo. Una vez allí tomamos el  sendero en dirección a la C.F. El Sacejo junto al parador nacional El Adelantado. Tras tomarnos una cerveza en el parador subimos hasta la Lagunilla y cogimos un sendero que nos llevaría al que viene desde la Fuente del Oso y se dirige a la fuente de la Alberquilla de la Iruela pasando por Fuente Rechita. El camino de vuelta traía a mi memoria el caluroso día de sedentarismo que compartí con 50 alumnos/as hace más de una década.


El cerro del Escribano (1.454m) a espaldas de Pepe
Abundancia de lentisco a ambos lados del arroyo
La ruta de ida estaba perfectamente señalizada con hitos y abundancia de cartelería. He aquí un ejemplo.
Pepe tomó un atajo mientras yo seguía el sendero...

que llevaba a la C.F. de Prado Redondo.
El agua fluía por multiples arroyos. Estampa otoñal.
Sendero en buen estado alfombrado de acículas.
El sendero que va de Prado Redondo al alto de La Laguna rodeando la Peña de los Halcones está en perfecto estado aunque con fuerte desnivel. Durante el ascenso abrió el día y cerramos los paraguas. Al llegar arriba se habían retirado las nubes y las vistas eran magníficas. Véase un ejemplo.

Entre el cerro de Cagahierro (1.543m) y la peña de los Halcones 1.448m).
Ahora ya podíamos divisar Mágina nítidamente.
Restos de nubes sobre la C.F. y el hotel Riogazas
Tras un corto descenso con el ruido de la cascada de la Escaleruela de fondo volvimos a ascender hasta llegar al puerto del Tejo (1.756m). Aquí confluyen varias sendas con destino al Gilillo, a Cazorla o al Parador.
En principio teníamos pensado ir al Gilillo por la Loma de los Castellones.
En un instante decidimos cambiar de destino y bajar hasta el Parador.
En la C.F El Sacejo junto al Parador
 Una vez allí entramos para tomar una cerveza mientras discutíamos las dos posibilidades de vuelta: ir hasta la Fuente del Oso o tomar la senda que conduce hasta Fuente Rechita por la senda que rodea la Lagunilla. Nos decidimos por esta última.

Si buscas soledad, relajación y tranquilidad este es el sitio adecuado.

En la Lagunilla arranca una pequeña senda.

Las vistas son estupendas: al fondo Arroyo Frío.
A mi espaldas los farallones de los Poyos de la Mesa.
Magnífico majano
Se aprecia el mes que llevamos de agua
 Al llegar a Fuente Rechita un nubarrón descargó una ligera lluvia que nos hizo abrir los paraguas de mano. Aprovechamos la proximidad de una antigua casa forestal (hoy refugio de pastores) para reponer fuerzas.

En Fuente Rechita arranca otra senda con destino a la C.F. La Zarza
El cielo se encapotó mientras comíamos
El resto de jornada transcurrió por buena senda rodeando el cerro del Escribano por la cara noreste. Mientras más nos acercábamos a La Iruela más frondosidad y humedad encontrábamos.

Por el Camino de los Muertos
Meteorismo en la roca


Mole de piedra erosionada por la lluvia y el viento
Fuente de la Malena

Una vez cerca de la Alberquilla teníamos dos opciones: subir por un zigzagueante y empinado sendero que rodea el castillo-fortaleza de la Iruela y conduce hasta Prado Redondo o bien seguir hasta la Iruela y continuar por sus calles hasta la ermita. Optamos por la segunda opción.

Cerca del cruce hacia Prado Redondo y la Ermita.





Pepe en la fuente de La Iruela
La valoración del día fue muy positiva porque la meteo nos acompañó y disfrutamos de unas sendas y paisajes otoñales de gran belleza.